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Room: gran historia que se descuenta a sí misma.

La estructura de una película (cómo se cuenta la historia) es tan importante como su argumento (qué cuenta la historia) y la trama (cómo se conectan -traman- sus personajes y sus hechos)

Un pequeño cambio en la disposición de estos elementos puede ser crucial para forjar una obra maestra, o para convertir un filme en algo más o menos previsible o blando, que sirva básicamente para pasar el rato.

Cuando empecé a ver Room me impactaron sus posibilidades, me sobrecogieron abruptamente. Solo una habitación como escenario, dos o tres actores, un drama dantesco.

Por varios minutos pensé que estaba frente a una de esas pocas, poquísimas películas, que se atreven a retar al espectador: retarlo a desesperarse y hasta a aburrirse, retarlo a capitular o por qué no a soportar un poco del mismo tedio que soportan los personajes. Pensé que estaba ante una obra maestra, protagonizada por dos actores extraordinarios y encarnada en dos personajes maravillosos.

Luego el argumento y la trama dieron un giro precipitado hacia una historia diferente marcada para mi por una especie de final anticipado, y de ser una maravilla fílmica, un reto actoral y técnico, pasó a ser un drama aceptable. De ser una historia indignante, que enmudece y causa rabia, pasó a ser un filme sobre las consecuencias del hecho central y su desenlace.

Era una epopeya del amor maternal, una lección de la capacidad humana por sobrevivir y sobreponerse a las mayores desgracias y adversidades. Era una cátedra de cómo podemos construir un estado aceptable de felicidad que permite sobrevivir, mientras llega la oportunidad de escapar. Era un manual de cómo evitar la locura, a través de construir la ilusión de cordura.

Room: un relato basado en una realidad que estremece

Madre e hijo, atrapados en Room

Entonces, la película ya no fue una gran historia sobre la fortaleza en el momento más dificil, sino sobre el trauma que este produjo. Se le dio más peso a esto, lo cual no es necesariamente malo, pero creo que mantenerse en el entorno del Room por más tiempo, hubiera sido posible y más impactante y disruptivo. En pocas palabras, a mi juicio el argumento es excelente, la trama desconcertante e intensa, pero la estructura es convencional.

Es decir, se pudo haber contado la misma historia, dejando hasta el final de la película el postre, el deleite, la resolución del nudo principal.

Luego de verla me pregunté si el libro que da origen a la cinta tendría la misma trama y estructura, así que lo investigué. Parece que sí. Por lo tanto, fue decisión del director respetar casi por completo la narrativa y contar el libro, en sus partes medulares, de forma lineal. De hecho, el guión fue escrito por la misma novelista Emma Donoghue.

Por supuesto, la película no desmerece a grado de no gustarme, pero en mi opinión pudo haber sido tan desgarradora o más como la verdadera historia de la mujer en que se basa la novela original, quien enfrentó muchas cosas iguales o peores para sobrevivir a 24 años de un encierro infringido por su propio padre, de quien tuvo no uno sino 7 hijos.

Reitero, son historias diferentes la real y la del filme, la del libro y la real; se pueden y no se pueden comparar, somos libres de hacerlo, pero no es necesariamente lo más sano cuando de apreciar literatura o cine se trata, pero tampoco podemos ocultar lo que las relaciona.

En conclusión, para mi, no sabiendo nada de libro o de la realidad antes de verla, y tampoco sin tener claro el argumento antes de verla, Room pasó de lo avasallador a lo convencional de manera muy notoria.

Me quedo con lo bueno de la película, que es bastante… pero me hubiera gustado más