Reversomedia

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Chip Conley: un empresario modelo

El balance entre ganar y hacer ganar a otros

Empresario, conferencista y escritor. Conley ha sido emprendedor en el negocio de la hotelería y ha recibido muchos reconocimientos por su labor como hombre de negocios y CEO.

Su modelo de éxito se basa en el siguiente paradigma:

– Primero se preocupa por el bienestar de sus empleados (su desarrollo, su capacitación y aprendizaje, y su felicidad)

– Segundo, afirma que esto repercute definitivamente en beneficio de sus clientes y en consecuencia del negocio

– Tercero, las ganancias y beneficios para el inversionista, llegan y crecen paulatinamente

Parece sencillo, pero no lo es, principalmente cuando los empresarios se aventuran en proyectos mal planeados o no cuentan con el capital que un buen negocio demanda para resistir la escalada del éxito casi garantizado.

Estos hombres y mujeres de negocios no pueden o simplemente no quieren darse el lujo de “esperar” a que llegue el momento de tener ganancias y desangran rápida o lentamente su negocio.

Sin embargo, el modelo es también estúpidamente sencillo y aunque no quieran o queramos aceptarlo algunos, estrujantemente obvio.

Emblemática plática de Chip en TED

Chip Conley se preocupa y ocupa por lograr las más bajas tasas de rotación de personal y con ell0, por supuesto, la retención del capital humano más valioso (y valor, significa para para cualquier organización, ganancia)

Así, a sabiendas de que un empleado puede irse en cualquier momento, no escatima en ayudarlos a encontrar su vocación, como parte de un proceso de largo plazo que inicia en la vida laboral (buscando trabajos, cambiando de empresas, asiendo oportunidades), continúa cuando se encuentra y ejerce una carrera (etapa de posible desarrollo y productividad notable) y concluye en la combinación ideal de todo (conocimientos, habilidades, deseos y felicidad) que es el descubrimiento del llamado o la vocación.

¿Tú encontraste ya tu vocación o llamado?

La ruta del trabajo, culmina en el llamado o vocación

A veces las mejores fórmulas son tan obvias que no podemos verlas aunque estén frente a nosotros, o simplemente cuando las vemos es ya un poco tarde.

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Cómo fomentar o arruinar el nacimiento de un líder

La importancia de un buen mentor

Tal Ben Shahar es un autor y conferencista que sorprende en pocos segundos. Uno de sus preceptos más inquietantes es la pregunta ¿Cuál es el pronosticador más exacto del liderazgo?

Tal Ben Shahar

Tal Ben Shahar

La respuesta es sencilla: la semilla de confianza que una persona deposita en otra. Puede ser un maestro, un padre, un gerente o un mentor; y comprobarlo es sencillo: si eres un líder, pregúntate a ti mismo si acaso no hubo una o más personas en tu vida (quizás en la infancia, adolescencia o juventud) que fueron decisivas con su actitud, palabras y confianza hacia ti, y con ello hicieron florecer el liderazgo que ahora ejerces y que puedes compartir con otros.

Es decir, cualquier líder en cualquier ámbito, ha tenido en su vida, por lo menos  una persona que le infunda o le deposite la confianza que detona el potencial del liderazgo.

Esta sencilla reflexión me parece extraordinaria y me invita a pensar en la gran responsabilidad que tenemos los que estamos frente a grupos (o los que lideramos a otros) con respecto a su propia realización.

Es algo digno de consideración el pensar que bastan unas palabras malpensadas -o por qué no arteras-para arruinar o menoscabar -por lo menos en parte- el posible futuro de una persona (hijos, alumnos, compañeros o subalternos de trabajo)

Por otro lado, hacer lo contrario, es una gran y maravillosa oportunidad, un privilegio que aún cuando a veces no es reconocido o celebrado, deja una profunda satisfacción personal.

Shasar, en este sentido, dice algo complementario y relevante (no es la primera vez que lo escucho, pero en este contexto me parece una propuesta especialmente reveladora): cuidemos las palabras que decimos, más aún a nuestros hijos, y dejemos de preguntarnos si un hijo es inteligente o no, empezando mejor a cuestionarnos en qué o para qué es inteligente.

Plantemos buenas semillas en las personas y ayudemos a que descubran su potencial, para que se pronostiquen favorablemente en sus vidas, el florecimiento del bienestar y el desarrollo de habilidades tan esenciales como el liderazgo.

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Los libros más exitosos de Tal Ben Shahar