Reversomedia

Medios, Redes, Vida y Sociedad (Starting April 14th some articles will be written in English)


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¿Realmente necesitamos en México otra cadena de TV abierta?

Los grandes defensores del tema exponen que “una tercer cadena” comercial  que compita con TV AZTECA y TELEVISA, es “vital, fundamental para la sociedad y la democracia”, y que si ya durante décadas este nicho de competencia ha sido limitado por el Gobierno, por intereses diversos, el tema no puede permanecer sin cambios.

Pero, la pregunta es: en el contexto actual en que las televisoras hacen lo que quieren (“dentro de la ley”) contribuyendo en gran medida al deterioro cultural, educativo y social de la población, y adolecen del cumplimiento de lineamientos YA REGULADOS ¿es realmente tan urgente crear otro monstruo lleno de poder mediático y económico como los ya mencionados? Por qué no, primero, redefinir las formas de operación, meter en cintura a las cadenas, y entonces, ahora sí, invitar a otros a participar?

En estos días la COFETEL tiene sobre la mesa un proyecto de licitación de frecuencias disponibles en el País para aquéllos particulares que quieran invertir en la creación de un Canal de TV. El proyecto, muy relacionado con el tan mencionado “apagón analógico” (el paso de la televisión análoga a digital, que implica toda una tecnología distinta a la usada tradicionalmente, desde la transmisión hasta la recepción de la señal) está, al día de hoy, entre discusiones y desacuerdos,  aplazado.

 

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El Casino Royale y la lógica del letargo nacional

En bola y bajo los reflectores, actuar antes de hablar y hablar antes de pensar, es mas fácil.

Cuando precipitadamente el Presidente Calderón catalogó de “Acto Terrorista” el atentado contra Casino Royale, se desprendieron de forma desproporcionada,  inumerables declaraciones, opiniones, coberturas periodísticas y demás, que aludían a esa naturaleza del acto.

Sin reducir la gravedad, bestialidad y criminalidad del suceso ( que de ataque intimidatorio mal logrado pasó a tragedia, por la imprudencia de los perpretadores y la desesperada necesidad de un grupo de víctimas por resguardarse delo que parecía  balacera o algo peor) este asunto, como fenómeno mediático, evidencia muchas de las graves carencias del modus vivendi y la lógica Nacionales.

Primeramente expertos internacionales ya  han negado que se pueda definir como Acto Terrorista:  “El magistrado del Tribunal de la Haya, Baltasar Garzón, desestimó que el ataque contra el Casino Royale sea un ataque terrorista y es más una masacre o un crimen contra la humanidad” ó “El rector de la UNAM, José Narro, rechazó calificar de terrorista el ataque del pasado jueves contra el Casino Royale de Monterrey, Nuevo León, y sostuvo que se trató de un acto “profundamente criminal”.

Así, tras la tragedia, vino la rentabilidad:

Con los que siguieron las precipitadas declaraciones iniciales y contrariaron aún más,  con sus coberturas informativas,  el de por sí debilitado ánimo de la sociedad. Como Loret de Mola, que hizo alarde de dramatismo, y transmitió en vivo desde el lugar del incendio. Pareciera que resultaba morbosamente conveniente para muchos reporteros, contar con “nuestro propio terrorismo” y no tener que importarlo del extranjero.

O con las autoridades “de los tres niveles de Gobierno” que ofrecieron “todo su apoyo” a los familiares de las víctimas. Ahora, morir en tragedia, bajo el amparo del escándalo  de los medios, es casi como tener un seguro de vida: becas y apoyos para los hijos de los fallecidos, pago de gastos, etc.  Momento ideal para pararse el cuello . Porque ¿cuántas tragedias de la vida diaria que terminan en muerte,  no son ignoradas a diestra y siniestra por todos, incluyendo a las “autoridades”? ¿Cuántas demandas y reclamos legítimos, empezando por la de justicia, nunca llegan a satisfacerse?

O los oportunistas políticos, que de buenas a primeras “develaron” las supuestas corruptelas de  Fernando Larrazabal Bretón, hermano del Presiente Municipal de Monterrey, quien presuntamente recibía a cambio de “algo” dinero de los empresarios de los casinos… hecho incluso “documentado en video”, y exhibido públicamente.

O los protectores de la sociedad (incluyendo legisladores) que ahora sí van a acabar con las deficiencias en materia de protección civil de centros de entretenimiento público, o van a aclarar  las pantanosas aguas legales que ensombrecen la cuestionada operación  de los Casinos en México. Como si el atentado no hubiera podido ser por igual en un restaurante, o en un cine; en un bar, o un centro comercial (El estatus de un negocio, nada tiene que ver para ser blanco de extorsiones u otros actos)

Entonces, ahora sí,  a protegernos del Terrorismo,  a revisar si las maquinitas de los casinos pagaron impuestos al entrar a México (SAT, HACIENDA en Monterrey), a vigilar las calles con más elementos, a legislar o retomar el debate de los Casinos en México,  y por qué retomar también los debates de los taxis piratas, de las grabaciones en video durante  los juicios,   las condiciones de trabajo en las; minas, las guarderías,  los hoteles de paso, los centros educativos, los centros de rehabilitación de adicciones… ¡no, no no… me estoy adelantando: dejemos que primero suceda ( o que suceda de nuevo) una tragedia que valga la pena promocionar, y así entonces hablamos,  no?

Ahora sí, a investigar a los permisionarios de los casinos, a perseguirlos  (dueño de Casino Royal), a colgar a Creel porque “dió los permisos”, a “renunciar” al Alcalde por culpa de su hermano.

Ahora sí a ACTUAR (en lo que llega otra oportunidad de hacere bola)