Reversomedia

Medios, Redes, Vida y Sociedad (Starting April 14th some articles will be written in English)


Deja un comentario

#@lopezdoriga1 entrevista a Sec. Finanzas Veracruz

Los 25 millones fueron para “pago de proveedores”. En la entrevista (Radio fórmula, Noticiero de la Tarde) Ruíz González contradice ó deja a medias lo que declaró en conferencia de prensa previa. Dijo por radio  que con ese dinero se iban a pagar producciones, “spots”, 350 ó 400 de 3 o 4 “minutos”. Hay que escucharla de nuevo en los podcast de RF, y analizarla. Con seguridad, pueden encontrarse muchos cabos sueltos. Demostrar que ese dinero no iba para la campaña de #PenaNieto, no va a ser tan fácil, no de esta manera, por lo menos.


Deja un comentario

Dramatismo informativo: un botín más de la delincuencia

Como humanos caemos en “trampas” y los informadores de alto rating como #lopezdoriga1 Joaquín López Dóriga,  no son la excepción. En entrevista con el procurador de Jalisco, Tomás Coronado Olmos, el informador y el funcionario (este último, más en seguimiento de una estrategia derivada del Media Training y en sus esquivos intentos de no caer en la trampa de Joaquín, que como “hábil” reportero buscaba que el funcionario declare algo que comprometa, o genere más “noticia”) intercambiaron sus asombros, indignaciones e impresiones sobre los cadáveres dejados en la vía pública, en día de ayer, en la ciudad de Guadalajara.

Con el argumento de haber vivido “una semana” a cuatro cuadras (durante los Juegos Panamericanos)  del lugar de los hechos, don Joaquín acordó con su interlocutor en que  éstos, transformaban, “transformarán” o transformarían   la vida de los jaliscienses.

Señores,  lo que la delincuencia quiere es eso: impactar, generar terror, llamar la atención, y ustedes son los responsables de evitar que eso pase.

No es un hecho que pese por lo lamentable, porque muchas cosas aún más lamentables no reciben la misma atención ni de los medios ni de las autoridades; es un hecho escandaloso, obsceno, planificado y ejecutado de forma tal que constituya (además del mensaje escrito dejado  por los ejecutores) en sí un mensaje irrefutablemente crudo y contundente, hacia sus enemigos y el gobierno, principalmente.

La vida sigue, y ustedes (principalmente los que informan) pasarán la hoja  y su vida será la misma en un par de días, porque habrás nuevas noticias ( tristemente malas) en torno a las cuales escandalizar, sin salir del tema de moda: la “guerra” del Presidente  Calderón, sus “víctimas” y la inseguridad.

Jalisco, Guadalajara y México son mucho más grandes que una reyerta entre vándalos. Los mexicanos no estamos más o menos seguros por eso: el simple hecho de que operen a costa nuestra (de la sociedad) es mucho más grave que sus muertos, y mucho más importante que sus mensajes.

Vivas a cuatro cuadras, a mil kilómetros del lugar, en términos de objetividad informativa y “capacidad de asombro” me parece que es lo mismo, más aún hablando con responsabilidad frente a los micrófonos. La nota de dramatismo no aporta, sino desmerece al deseo de todos: que vivamos sin temor a lo que nos suceda a NOSOTROS, no ENTRE ELLOS.

Ese nivel de información  debería tener un levantón, o un secuestro DE CUALQUIER CIUDADANO. Esa efectividad de investigación y resultados debería tener una violación al amparo de la oscuridad en un callejón. Esa indignación debería tener la extorsión telefónica que semana tras semana nos perturba.

La “guerra”, que así han dado por llamar, mientras sea CONTRA la delincuencia o entre la delincuencia, es buena (no significa que no haya por ello algunas víctimas reales, verdaderas. NO ES LO MISMO “VÍCTIMA” que BAJA)

Les aseguro que en una encuesta de Mitofsky, el resultado sería que a la mayoría de los mexicanos nos importa o nos tranquiliza más saber que los perpetradores de este asesinato grupal  dicen que “EL PLEITO NO ES CON LA POBLACION CIVIL” (aunque no por decirlo significa que sea cierto) o nos interesa saber más acerca de los vínculos de los Gobernadores de Jalisco y Sinaloa con los narcos, que conocer las identidades de los asesinados, o por donde se escaparon los que dejaron los vehículos con los muertos, o si los agarran por eso o no. Eso no nos importa. Agárrenlos, pero por otras cosas.

La vida sigue y seguirá… y por lo menos ello no depende de las “bajas” entre los carteles del crimen, ni de las formas que utilicen para darlas a conocer.