Reversomedia

Medios, Redes, Vida y Sociedad (Starting April 14th some articles will be written in English)


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La tercer entrega de esta serie documental emblemática, se estrenó por HBO LATAM en México en este mes. Aquí, un excelente trabajo que explica el proyecto PARADISE LOST.

fílmicas

En 1993, el brutal asesinato de tres menores de 8 años en la ciudad de West Memphis (Arkansas) indignó a la sociedad estadounidense que pedía encontrar a los culpables y hacer justicia con ellos. Tres adolescentes de la misma ciudad, Damien Echols,  Jessie Misskelley Jr y Jason Baldwin fueron enjuiciados, encontrados culpables y sentenciados a cadena perpetua y, en el caso de Echols, a la pena de muerte. El juicio de estos adolescentes atrajo la atención de la prensa nacional y de los documentalistas Joe Berlinger y Bruce Sinofsky, quienes con al apoyo del canal de cable HBO decidieron hacer un documental sobre este caso. Un documental que lentamente les permitió darse cuenta de las inconsistencias en el juicio y las dudas sobre la culpabilidad de los jóvenes.

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Magia es Fe… es credulidad

Dice Marco Tempest, un joven mago contemporáneo (o, mejor dicho, Tecno Ilusionista) de origen Suizo, que ” los trucos de magia siguen arquetipos de la ficción narrativa. Hay cuentos de creación y de pérdida, muerte y resurrección, y obstáculos que deben ser vencidos”

¿Por qué en esta era de tecnología seguimos fascinándonos con el sentido de lo mágico?

La magia es engaño, pero un engaño que nos gusta. No obstante, para que el público pueda disfrutarlo, debe suspender la incredulidad por un momento.  El primero en sugerir este estado perceptivo de la mente fue  el poeta Samuel Taylor Coleridge: ¨Trato de dar una apariencia de verdad en mis escritos para producir, en estas sombras de la imaginación, una suspensión voluntaria de la incredulidad. Este engaño constituye, por un momento, una especie de fe poética¨

Y esta es la fe, sin duda, que aporta magia a cualquier relato: leído, escuchado, visto y por supuesto, multimediáticamente comunicado.

Esta es la fe que nos permite disfrutar de una historia, aterrarnos ante lo que sabemos que no es real, o reírnos frente a lo imposible.

Tempest dice que ¨Somos muy buenos para suspender la credulidad. Lo hacemos a diario. Entramos con gusto a mundos de ficción donde vitoreamos héroes, o lloramos por amigos que nunca hemos tenido. Sin esta habilidad, no habría magia¨

Los magos, por cierto, son narradores, y como mencionamos al inicio, siguen una estructura narrativa en sus actos. Pero en estas estructuras aunque hay patrones, también se dan giros inesperados, ritmos que suben y baja,  llevándonos a experimentar emociones intensas  o momentos de calma, a capricho del cuentista, se encuentre éste en un escenario, escrito en papel, o vertido en el inhóspito mundo de la información digital, en forma de imágenes, sonidos y magia narrativa.

El asombro, la risa, la sorpresa, llegan cuando lo esperado no sucede, o la lógica es desafiada y se nos ofrece una nueva visión del problema. Lo que creímos ver era mentira, y nos damos cuenta que  es divertido ser engañado.

¨Un aspecto clave de las historias es que están hechas para ser compartidas. Nos urge contarlas.¨

¨Pero los expertos creen que las historias van más allá del entretenimiento. Pensamos con estructuras narrativas. Conectamos ‘eventos’ y ‘emociones’ y las transformamos de manera instintiva en una secuencia fácilmente comprensible. Es un logro exclusivamente humano.¨

¨Todos queremos compartir nuestras historias, ya sea ese truco que vimos en la fiesta, un mal día en la oficina o la hermosa puesta de sol que vimos en las vacaciones.¨

¨Hoy, gracias a la tecnología, podemos compartir esas historias como nunca antes, por correo electrónico, Facebook, blogs, tweets, etc.”

Las redes sociales “son las fogatas digitales en torno a las que el público se reúne a escuchar la historia. Transformamos hechos en símiles y metáforas, e incluso en fantasías.”

¨Nuestras historias nos hacen quienes somos y, a veces, quienes queremos ser. Nos dan identidad y sentido de comunidad. Y si la historia es buena, puede incluso hacernos sonreír¨ o llorar, gritar, aterrarnos… o simplemente sucumbir ante su increíble encanto.

Esa es la magia, la magia que esperábamos experimentar algunas noches cuando nos contaban padres o hermanos una historia antes de dormir, la misma magia que buscamos vivir y sentir frente a una pantalla de cine, un buen libro, o simplemente, un grupo de amigos.

(Artículo compuesto con fragmentos de una plática de Marco Tempest en Ted.com)