Reversomedia

Medios, Redes, Vida y Sociedad (Starting April 14th some articles will be written in English)


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La Llegada: comunicar es vital

Denis Villeneuve es un director que hace lo que quiere. Primero se da a conocer en EU por Intriga (Prisoners), con Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal, y luego pasa por Enemigos Idénticos (basada en una novela de José Saramago) donde no le importa retar al espectador con ritmos pausados y atmósferas opresivas.

Con Sicario, por su parte, demuestra que puede imprimirle mucha inteligencia a una película de acción, y ahora, con La Llegada -aunque aborda el trillado tema del contacto con civilizaciones extraterrestres- no se inmuta de imprimir ese sello casi onírico presente en varias de sus películas (muy al estilo de Terrence Malick), y de mantener a raya los escandalosos efectos visuales que tanto impactan a los consumidores de cine hoy en día.

Esta es pues una película de ciencia ficción muy especial, alejada de los parámetros  más convencionales  del género en la actualidad, difícil de ver quizás para algunos, pero sumamente gratificante para los que disfrutan del un cine que es también formativo y reflexivo. Debo decir que Villeneuve mantuvo atentos a la pantalla a todos los asistentes a la sala, con el suspenso al máximo, pese a no ser una producción tan visualmente dinámica  ni tan narrativamente digerible como otras.

En lo personal, de La Llegada me ha fascinado una premisa que siempre defiendo y comparto: un lenguaje es una tecnología, el desarrollo del lenguaje (la posibilidad de comunicarnos con palabras) fue la primer revolución tecnológica de la humanidad, la cual desencadenó la civilización humana y la tecnología  que hoy disfrutamos, incluyendo otras revoluciones, como la de la información, que empezamos a vivir recientemente, y la imprenta de tipos móviles (Gutenberg)

Desafortunadamente hay personas que piensan que la tecnología nació con el Ipod.

Les recomiendo La Llegada, una historia que nos recuerda que la comunicación es la herramienta indispensable para estar en condiciones de satisfacer cualquier otra necesidad humana, en un entorno social y civilizado -local o universal-que aspira a continuar como tal.

 

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Room: gran historia que se descuenta a sí misma.

La estructura de una película (cómo se cuenta la historia) es tan importante como su argumento (qué cuenta la historia) y la trama (cómo se conectan -traman- sus personajes y sus hechos)

Un pequeño cambio en la disposición de estos elementos puede ser crucial para forjar una obra maestra, o para convertir un filme en algo más o menos previsible o blando, que sirva básicamente para pasar el rato.

Cuando empecé a ver Room me impactaron sus posibilidades, me sobrecogieron abruptamente. Solo una habitación como escenario, dos o tres actores, un drama dantesco.

Por varios minutos pensé que estaba frente a una de esas pocas, poquísimas películas, que se atreven a retar al espectador: retarlo a desesperarse y hasta a aburrirse, retarlo a capitular o por qué no a soportar un poco del mismo tedio que soportan los personajes. Pensé que estaba ante una obra maestra, protagonizada por dos actores extraordinarios y encarnada en dos personajes maravillosos.

Luego el argumento y la trama dieron un giro precipitado hacia una historia diferente marcada para mi por una especie de final anticipado, y de ser una maravilla fílmica, un reto actoral y técnico, pasó a ser un drama aceptable. De ser una historia indignante, que enmudece y causa rabia, pasó a ser un filme sobre las consecuencias del hecho central y su desenlace.

Era una epopeya del amor maternal, una lección de la capacidad humana por sobrevivir y sobreponerse a las mayores desgracias y adversidades. Era una cátedra de cómo podemos construir un estado aceptable de felicidad que permite sobrevivir, mientras llega la oportunidad de escapar. Era un manual de cómo evitar la locura, a través de construir la ilusión de cordura.

Room: un relato basado en una realidad que estremece

Madre e hijo, atrapados en Room

Entonces, la película ya no fue una gran historia sobre la fortaleza en el momento más dificil, sino sobre el trauma que este produjo. Se le dio más peso a esto, lo cual no es necesariamente malo, pero creo que mantenerse en el entorno del Room por más tiempo, hubiera sido posible y más impactante y disruptivo. En pocas palabras, a mi juicio el argumento es excelente, la trama desconcertante e intensa, pero la estructura es convencional.

Es decir, se pudo haber contado la misma historia, dejando hasta el final de la película el postre, el deleite, la resolución del nudo principal.

Luego de verla me pregunté si el libro que da origen a la cinta tendría la misma trama y estructura, así que lo investigué. Parece que sí. Por lo tanto, fue decisión del director respetar casi por completo la narrativa y contar el libro, en sus partes medulares, de forma lineal. De hecho, el guión fue escrito por la misma novelista Emma Donoghue.

Por supuesto, la película no desmerece a grado de no gustarme, pero en mi opinión pudo haber sido tan desgarradora o más como la verdadera historia de la mujer en que se basa la novela original, quien enfrentó muchas cosas iguales o peores para sobrevivir a 24 años de un encierro infringido por su propio padre, de quien tuvo no uno sino 7 hijos.

Reitero, son historias diferentes la real y la del filme, la del libro y la real; se pueden y no se pueden comparar, somos libres de hacerlo, pero no es necesariamente lo más sano cuando de apreciar literatura o cine se trata, pero tampoco podemos ocultar lo que las relaciona.

En conclusión, para mi, no sabiendo nada de libro o de la realidad antes de verla, y tampoco sin tener claro el argumento antes de verla, Room pasó de lo avasallador a lo convencional de manera muy notoria.

Me quedo con lo bueno de la película, que es bastante… pero me hubiera gustado más